La eutanasia no es algo nuevo. Está ligada al desarrollo de la medicina moderna. El solo hecho de que el ser humano esté gravemente enfermo ha hecho que en algunas distintas sociedades la cuestión quede planteada. La eutanasia es un problema persistente en la historia de la humanidad en el que se enfrentan ideologías diversas.
Se denomina eutanasia a toda acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes enfermos o terminales, acelera su muerte con su consentimiento. La palabra deriva del griego: eu (‘bueno’) y thanatos (‘muerte’).
La eutanasia tiene por finalidad evitar sufrimientos insoportables o la prolongación artificial de la vida a un enfermo. Para que la eutanasia sea considerada como tal, el enfermo ha de padecer, necesariamente, una enfermedad terminal o incurable, y en segundo lugar, el personal sanitario ha de contar expresamente con el consentimiento del enfermo.
La eutanasia se clasifica así:
1. Eutanasia directa: Adelantar la hora de la muerte en caso de una enfermedad incurable, ésta a su vez posee dos formas:
a) Activa: Consiste en provocar una muerte indolora a petición del afectado; el caso más frecuentemente mostrado es el cáncer, pero pueden ser también enfermedades incurables como el sida. Se recurre, como se comprende, a sustancias especiales mortíferas o a sobredosis de morfina.
b) Pasiva: Suspender el tratamiento ya iniciado, ya que se considera que más que prolongar el vivir, prolonga el morir.
2. Eutanasia indirecta: Consiste en efectuar procedimientos terapéuticos que tienen como efecto secundario la muerte, por ejemplo la sobredosis de analgésicos, como es el caso de la morfina para calmar los dolores, cuyo efecto agregado, como se sabe, es la disminución de la conciencia y casi siempre una abreviación de la vida. Aquí la intención, sin duda, no es acortar la vida sino aliviar el sufrimiento, y lo otro es una consecuencia no deseada.
Respecto a este polémico tema, encontramos numerosos argumentos, unos a favor y otros en contra, pero considero que el Diario Digital Forum Libertas plantea 10 importantes argumentos para rechazarla:
1. La eutanasia legal favorece una "pendiente peligrosa" en contra del derecho a la vida en otros campos: En Holanda la eutanasia se aplica no ya a enfermos, sino simplemente a gente que no quiere vivir. Según datos de 2004, se calcula que en Holanda se dejan morir a unos 300 bebés al año por nacer con minusvalías y hay casos de negar la implantación de marcapasos a mayores de 75 años; la eutanasia favorece otras actuaciones de “eliminación de los inútiles”.
2. La eutanasia empeora la relación médico-paciente e incluso la relación paciente-familiares.
¿Queda algún margen para que los enfermos, ancianos o incapacitados, sigan manteniendo aquella plena confianza en quienes, hasta ahora, tenían por obligación -casi sagrada- procurar la sanación de sus dolencias?
3. La eutanasia desincentiva la inversión en cuidados paliativos y en tratamientos para el dolor.
Se tiende a pensar que si tratar el dolor con cuidados paliativos es caro, hay que fomentar la opción barata: matar el enfermo.
4. La eutanasia pervierte la ética médica que siempre se ha centrado en eliminar el dolor, no en eliminar el enfermo.
Los médicos insisten en que la eutanasia, como el aborto, no son actos médicos, ya que el fin de la medicina es curar, y si no se puede curar al menos mitigar el dolor, y en todo caso atender y acompañar. La eutanasia no cura nada.
5. La eutanasia no es solicitada por personas libres, sino casi siempre por personas deprimidas, mental o emocionalmente trastornadas.
Muchos adultos piden la eutanasia con enfermedades mentales o emocionales. Cuando uno está sólo, anciano, enfermo, paralítico tras un accidente... es fácil sufrir ansiedad y depresión que llevan a querer morir.
6. La eutanasia, como el suicidio, es contagiosa.
Una vez una persona deprimida se suicida, otras personas deprimidas de su entorno pueden copiar su comportamiento con más facilidad. Esto es así en suicidios con o sin asistencia, lo cual incluye la eutanasia.
7. La eutanasia dificulta el trabajo de los terapeutas que trabajan con minusválidos, deprimidos, enfermos.
Las personas que ayudan a otros a vivir con una grave minusvalía o en duras circunstancias ven su trabajo saboteado por la otra opción, la eutanasia, que legalizada aparece con atractiva insistencia como una salida fácil para el enfermo.
8. La eutanasia tenderá a eliminar a los más pobres y débiles.
Como el aborto, la eutanasia tenderá a hacerse especialmente accesible y promocionada entre las clases económicamente más débiles, los grupos étnicos desfavorecidos, etc... Al desatenderse la oferta en cuidados paliativos, éstos serán un lujo sólo para gente con medios adquisitivos.
9. La aceptación política de la ‘eutanasia’ representa el sistemático homicidio impune de seres humanos cuya vida ya no se considera valiosa.
Aunque en sus primeras propuestas se prometen varias precauciones, en cuanto el movimiento eutanasista se asienta en las leyes y costumbres, sus víctimas cubren un espectro cada vez más amplio de la población y no tienen que ser necesariamente enfermos terminales ni ancianos.
10. La misma noción de ‘suicidio asistido’ es cuestionable, pues a veces el papel del ‘asistente’ es tan determinante, que, más que ‘ayudar’, ejecuta”.
Considera el filósofo que con frecuencia “quien consiente en su asesinato, normalmente no está en condiciones razonables de ejercer su libre autonomía”.
CASOS CONOCIDOS A NIVEL MUNDIAL DE EUTANASIA
Ray Gosling, activista gay que ha confesado que ayudó a morir a su pareja.
Gosling, de 70 años, hizo público en un programa de la cadena televisiva que mató a su amante asfixiándolo con una almohada porque estaba muriendo de sida y sufría mucho, aunque de momento no ha dado a conocer la identidad del fallecido ni dónde ni cuándo se produjeron los hechos.Tras hacer su confesión, en la que puso de manifiesto que no se arrepiente de lo que hizo y que se siente orgulloso cuando mira atrás, el presentador de la BBC fue arrestado acusado de homicidio. “A veces hay que ser valiente y decir ‘que le den por culo a la ley’”, declaró ante los medios.
Caso de hannah Jones: Rechazó someterse a trasplante de corazón, sin el cual le darían 6 meses de vida
Hace quince años, Terri Schiavo sufrió un daño cerebral que la dejó en total dependencia de los demás para las cosas más elementales de la vida, inclusive alimentarse. Por orden judicial se le cortó la alimentación, cuando Michael Schiavo, su singular marido y tutor, desconectó el tubo que la sustentaba. Bob y Mary Schindler, los padres de Terri, han batallado sin éxito para evitar que su hija muriese de hambre y sed, como finalmente ocurrió trece días después.


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